Santorini, una caldera en ebullición

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Como decía Manu Chao titulando uno de sus discos: “Próxima estación: Esperanza”, pero aquí concretamente llegábamos a Santorini, la perla del Egeo, la más conocida y mil veces fotografiada como icono de la relajación máxima y las vacaciones perfectas.

Llegamos en barco y como un parking, varios cruceros aparcan el cachalote de hierros en medio de la laguna ordenadamente. Una pequeña barquita a motor te lleva hasta uno de los puertecitos de la isla desde donde decenas de autobuses esperan para llevarte por el recorrido organizado.

Nosotros recorrimos toda la isla en bus por las carreteras comarcales que unen sus pueblos. La primera parada era OIA, al otro extremo de la isla.
Aquí, hay un antes y un después en cuanto a las puestas de sol en tu vida. Es como algo mágico y que te embruja. Allí, en medio del mar, rodeado de agua azul y casas blancas por todas partes, y el sol lanzando sus poemas en forma de rayos que te atraen y te dejan volar la mente hasta que “lorenzo” se despide en el horizonte sabiendo que mañana volverá.

Casi todos los habitantes de Oia y sus cientos de turistas aguardan y contemplan esos minutos como si se parara el tiempo. Los aplausos indican que es hora de cenar porque termina otro día más una de las puestas de sol más espectaculares del mundo.

Los pequeños comerciantes aprovechan nuestra llegada y sacan todos sus encantos. No es difícil dejarse seducir por la cantidad de tiendas que adornan la parte del paseo central de Oia. El vino dulce de Santorini lo atestigua pero también los recuerdos y el textil. Aquí los problemas se olvidan y la gente vive en suma convivencia con la naturaleza. Dicen que el que conoce Santorini repite hasta quedarse a vivir allí por años.

Ver toda la panorámica de la isla desde este pueblo, las casitas que jalonan amontonadas la pendiente escarpada que lleva al acantilado. No sabes de quién es cada casa, pequeñas piscinas refrescan el blanco del adobe y las terracitas y pequeños hoteles invitan a coger un buen libro u oir buena música mientras te sientas a tomar un “frappe cappuccino”.

Panorámica de la caldera desde Oia
Maria en Oia
Caminando entre casitas por Oia
Casas en Oia sobre el acantilado
Atardecer desde Oia
Catedral en Oia
Vistas desde Oia
Cruceros aparcados en medio de la laguna de Santorini

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