Kusadasi, territorio turco

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La casa de la Virgen Maria

Desde Mykonos hasta la costa turca, en la Antigüedad clásica, griegos y otomanos se repartieron esta costa mediterránea que ahora desprende retazos de ese esplendor histórico. Atracando en Kusadasi, una bonita ciudad costera que cambió a este su actual nombre en el s.XX pero que siempre ha sido conocida por Efeso. Las ruinas se encuentran a 19 kms de la actual ciudad portuaria ya que hace siglos el mar llegaba casi hasta las ruinas de Efeso.

Lo primero que hicimos fue visitar la casita de la Virgen María donde según la leyenda vivió sus últimos años y murió la madre de Jesucristo. Ahora está convertida en una capilla donde algunos monjes rezan continuamente y los turistas que llegan pasan en fila india y sin parar por las dos habitaciones que comprenden la citada morada.

Soldado turco junto a la casa de Maria

Fuera hay unas fuentes en la que cada chorro significa amor, dinero y salud. Y la gente se pone a beber como loca el “agua bendita” pensando que la vida les va a cambiar. Desde aquí, bajamos hasta la antigua Efeso y sus ruinas en autobus ya que la casa de María está en lo alto de una colina medio escondida.

Sin duda las ruinas de Efeso son espectaculares manteniendo la mayoría de las casas, biblioteca, teatro y resto de monumentos en buen estado de conservación con respecto a lo que habíamos estado viendo la semana anterior en la Grecia peninsular.

La guía, que era de Ismir, una localidad cercana a Efeso, nos dio unas buenas explicaciones sobre las ruinas pero también sobra la vida actual en Turquía y pequeñas anécdotas turcas. Una de ellas fue la siguiente: todo el mundo sabe que a los Paises Bajos se les une con frecuencia la imagen de los tulipanes. Pero realmente, esta flor, proviene de Turquía ya que los colonos holandeses, al llegar a esta zona, se enamoraron de esta flor y la importaron a su país. De hecho, el nombre proviene del turco y, a su vez, del persa y significa “turbante” porque toma esta forma la flor cuando está recogida.

Lo mejor de ser crucerista es que arrasas por donde pasas. Es una sensación de ir como Atila y los hunos. Te da todo igual y no reparas en gastos ni en hacer turismo por donde te propongan en el crucero aunque sea una “mierda” pichada en un palo.

Después de Efeso y antes de volver a puerto, fuimos invitados a un desfile de moda clandestino en una de las empresas que se dedica al sector peletero. Parece ser que tienen muy buena fama y allí que nos metieron previamente agasajados con un té turco. Dos de nuestros compañeros de crucero tuvieron la oportunidad de desfilar y demostrar su futuro junto a Jon Kortajarena en las pasarelas y la verdad es que pasamos un rato divertido. Todo tiene su razón de ser y este acto estaba preparado para consumir posteriormente en la tienda-almacén que poseían. Yo, ingenuo de mí, pensé que habría algo asequible de precio pero cuando vi que el más barato ( y eso que nos hacían 50% de dcto por ser de fábrica y turistas) no bajaba de los 400€. Buenas y de calidad tenían pinta pero el bolsillo de clase media no está preparado para ello.

Calzada de Efeso dirección biblioteca

Cogimos las fotos del “paparazzi” turco que nos había seguido por las ruinas históricas de Efeso y que tenían muy buena calidad, en contra de lo que yo pensaba al principio de conocerle, y marchamos de vuelta al puerto de Kusadasi para dar una pequeña vuelta turística por el mismo y bebernos un ayran (especie de yoghurt turco salado)para refrescar ese día de gran calor.

Fue una pequeña pero bonita experiencia por tierras turcas.

Biblioteca de Efeso

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