Oporto mirando al Duero

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Bajo un calor axfisiante y a orillas de la desembocadura del río Duero, se asienta la segunda ciudad más grande e importante del país luso: Porto(como se escribe en portugués).

Aprovechando nuestras vacaciones por Portosín solamente 2h y 30 minutos separan este pequeño municipio costero de la ciudad lusa. Cogimos una pensión para pasar el fin de semana y reducir costes de alojamiento teniendo en cuenta que en 48 horas te pasas todo el día caminando y visitando los distintos rincones de la ciudad.

Oporto desprende un sabor añejo tanto en la gente como en sus casas apostadas sobre las escarpadas laderas que descienden hasta el río Duero. Solamente los edificios religiosos e institucionales conservan un porte renovado y moderno ya que en cada paso que das te vas dando cuenta del deterioro de su fisonomía, sobre todo, en su centro histórico. Un aire de decadencia que te deja un recuerdo imborrable.

Reseñas el palacio de la Bolsa, el ayuntamiento al final de la Avenida de los Aliados, la estación de tren de Sao Bento, la catedral de la Sé y sus magníficas vistas de Vila Nova do Gaia, al otro lado del río. Pasar en metro por el puente Luiz I que comunica ambas márgenes o comer bacalao en la zona de Ribeira, zona atestada de restaurantes típicos y tiendas de artesanía.

El coste de las cosas en Oporto es bastante asequible para un bolsillo bilbaíno como el nuestro, y de hecho, puede resultar hasta barato. Eso sí, el tema de la gasolina tenerlo en cuenta, porque el litro de 95 anda por el 1,64€. Llenar el depósito antes de entrar en territorio luso y por la ciudad te puedes mover en metro y tranvía sin ningún problema. Este último transporte ha sido recuperado para hacer trayectos turísticos y nosotros lo cogimos para ir desde el centro, cerca del palacio de la Bolsa, hasta la zona de las playas donde está la sede de Defensa Militar en una bonita fortaleza.

Merece la pena visitar Vila Nova do Gaia, al otro lado de Oporto, y donde se concentran la mayoría de bodegas del mítico vino luso. El paseo junto al río es muy bonito ya que puedes ver Oporto al otro lado, barcos de recreo y un tipo de goleta antigua que permite dar paseos por 10€ a lo largo del río.

Además, hay un teleférico que une lo alto de la ladera con este paseo lleno de terrazas y bodegas vinateras con ese sabor añejo que deja la ciudad. El precio es de 5€, algo excesivo para un trayecto de menos de 400 metros.

Preparaos para poneros un buen calzado y patear esta ciudad histórica declarada Patrimonio Histórico de la Unesco, calle arriba calle abajo, urbe de contrastes en cada esquina, en cada edificio.. buen vino y comida. Espero volver pero para testar la noche porque pinta bien.

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